¿Qué mide el Skin Vibe Check?
El análisis lee tu selfie en las dimensiones que componen cómo se ve la piel: señales de brillo y grasa (dónde y con qué intensidad se refleja la luz), textura (suavidad frente a aspereza y poros visibles), uniformidad del tono (patrones de rojeces y manchas oscuras), imperfecciones visibles y señales de hidratación (piel apagada, microlíneas). Cada dimensión recibe una puntuación, y juntas se combinan en tu puntuación general de piel de 0 a 100.
Junto a la puntuación recibes una estimación de tipo de piel — grasa, seca, mixta, con tendencia sensible o normal — y una estimación de tu fototipo de Fitzpatrick (I–VI), la escala estándar de cómo responde la piel al sol, que ayuda a enmarcar los consejos de protección solar para tu tono.
El mapa facial: ver de dónde sale la puntuación
Un solo número no puede decirte que tu frente es grasa mientras tus mejillas están sedientas. El mapa facial superpuesto sí: cada señal detectada se dibuja sobre la zona de donde vino, así que los patrones mixtos, las rojeces de las mejillas y la congestión de la nariz aparecen exactamente donde viven. Es la diferencia entre una nota y una tarea corregida — y para la piel mixta en especial, el mapa es el plato fuerte.
¿Cómo debería leer mi puntuación?
Dos reglas. Primera, el número es una instantánea de cómo se fotografía tu piel hoy — el sueño, la hidratación, las hormonas y la iluminación la mueven unos puntos. No leas un solo chequeo como un veredicto. Segunda, la tendencia es el producto: el mismo algoritmo puntuando la misma cara cada mes convierte el "creo que mi piel está mejorando" en una línea que puedes mirar. Las caídas de puntuación también tienen valor diagnóstico — una bajada concentrada en la dimensión de hidratación tras una semana de activos nuevos es tu barrera presentando una queja.
Lo que la puntuación no es: una calificación de belleza, una comparación con otras personas ni una evaluación médica. Es tu cara contra tu cara, a lo largo del tiempo.
Cómo conseguir un chequeo preciso
- Luz: mira hacia una ventana con luz de día; evita la luz cenital del baño, que pinta sombras y brillos falsos.
- Piel: limpia — sin maquillaje, sin filtros, idealmente una hora después de lavarla para que se vea tu patrón natural de grasa.
- Consistencia: misma luz, misma hora del día en los chequeos de seguimiento, para que los cambios vengan de tu piel y no de tu baño.
Desde aquí, el Routine Builder — creador de rutinas convierte tus resultados en una rutina, y los otros doce análisis profundizan en cada dimensión.
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