Qué hace la Guía de Ingredientes
Cruza los resultados de tu análisis con la evidencia sobre los principales ingredientes de skincare y ordena el estante en tres montones: tus ingredientes (atienden algo que tu piel realmente muestra), opcionales (no hacen daño, pero no apuntan a nada tuyo) y precaución (probablemente irriten según tu perfil, o son redundantes con lo que ya usas). Cada recomendación viene con su porqué: las señales de deshidratación ponen a los humectantes en tu montón; la congestión visible promueve al ácido salicílico; las alertas de sensibilidad relegan las fórmulas con fragancia y los ácidos fuertes.
Los ingredientes que cubre
Los clásicos que funcionan, en lenguaje claro: retinoides (renovación y colágeno — líneas, textura, acné), niacinamida (control de grasa, barrera, rojeces), ácido salicílico (exfoliación dentro del poro), ácido glicólico/láctico (renovación superficial y luminosidad), vitamina C (antioxidante, tono), ácido hialurónico y glicerina (agua), ceramidas (el cemento de la barrera), ácido azelaico (rojeces, imperfecciones, marcas), peróxido de benzoilo (brotes inflamados) y óxido de zinc (filtro UV mineral). Si quieres profundizar, nuestro blog dedica artículos completos a la niacinamida, el retinol, la vitamina C y el ácido hialurónico.
El problema de las combinaciones
Casi todas las historias de "mi piel se volvió loca" son historias de mezclar demasiado. La Guía señala los choques clásicos: ácidos fuertes con retinoides la misma noche (multiplicador de irritación), peróxido de benzoilo oxidando ciertas formas de vitamina C, y el error general de introducir tres activos nuevos en una semana — así, cuando la piel se rebela, no sabes a cuál culpar. La solución es organizar el calendario, no renunciar: ácidos y retinoides en noches alternas, vitamina C por la mañana, un activo nuevo cada pocas semanas. La Guía escribe ese calendario para tu montón concreto.
Menos, mejores y con constancia
El mensaje silencioso de los datos: la mayoría de la gente no necesita más ingredientes — necesita los tres o cuatro correctos, usados el tiempo suficiente para que funcionen. Un activo con evidencia necesita 8–12 semanas de constancia; un cajón con quince serums a medio usar no entrega ninguno. El trabajo de la Guía es tanto restar como sumar: tu piel, traducida a una lista corta que sí vas a terminar. No es consejo médico — para recetas y afecciones, ese estante es del dermatólogo — pero para el pasillo cosmético, es la diferencia entre comprar y adivinar.
Traduce tu estante
Descubre qué activos necesita tu piel de verdad, cuáles son ruido y qué combinaciones separar en el calendario — según tu propio análisis.
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